Más y más City

Nombre por nombre, se podría hablar de que el salto de calidad no ha sido determinante. Pero hay que tener en cuenta que, pese a tener el mismo DNI, los jugadores no son “iguales”. Es decir: ¿no ha habido un salto de calidad del Stones del año pasado al Stones de éste? ¿No ha habido un salto de calidad del Fernandinho de este año al Fernandinho de éste? Por no hablar del cambio de portero: me gusta Bravo, pero éste transmite una seguridad pocas veces vista antes en este equipo. 

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En ello influye no sólo la disposición táctica, sino el aspecto mental. Este año, los jugadores se lo creen. Cuando Stones se adelanta a 45 metros de la portería, se lo cree. Cuando Fernandinho se ofrece dentro de su área y de espaldas, se lo cree. Cuando Walker se la pide al portero sobre la cal, dejando 25 metros de pasillo, se lo cree. 

En mi opinión, la clave de todo es que los jugadores creen en lo que el entrenador les dice. No tienen dudas, y hay confianza a raudales. Y hubo una situación ayer, contra el Nápoles, que en mi opinión demuestra que ha habido un antes y un después en este aspecto. Ayer mismo, contra el Nápoles, en el segundo tiempo y 2-0, los italianos presionaban muy arriba, y el City sacaba (o quería sacar) el balón limpio haciendo rondos dentro de su área. Estuvieron a punto de regalar un gol (una jugada que terminó con el defensa sacando el tiro con el pecho ya con el portero batido). Y aún así, siguieron apostando por una salida limpia desde su área. Y después del 2-1, no sólo siguieron intentándolo, sino que hicieron un esfuerzo por adelantar aún más la línea de presión. 
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El City del año pasado habría perdido 2-3 el partido de ayer. Y más allá de los aspectos tácticos bien señalados, creo que el aspecto clave es el mental.
Pep Guardiola afronta su segunda campaña al frente del Manchester City y no quiere que los resultados se parezcan a los que cosechó durante la primera. Sin embargo, los recursos de los que dispone no parecen demasiado superiores a aquellos de los que ya gozaba. Más allá de la total adaptación de Gabriel Jesus, que supondrá una segunda vía goleadora natural, el resto de bondades permanecen muy en la línea de lo que no le permitió -y a lo que no permitió- competir por la Premier ni pasar de Octavos en la Champions. Y sabe que para que el cuento no se repita, el primero que debe cambiar algo… es él.
A nivel estructural, las principales novedades residen en los roles otorgados a David Silva y Kevin De Bruyne. El Manchester City más prometedor del año pasado fue justo el del principio, y en ese destacaba que el español y el belga, los dos pasadores más creativos, eran los interiores del sistema. En realidad ambos responden más al perfil de mediapunta que al de interior, y sobre todo en labores defensivos dejaron a deber, tanto que, pasado un tiempo, Guardiola tiró de ajustes para reforzar la medular y Kevin y David pasaron a jugar más arriba. Pero así, desapareció del ADN del equipo el sello estilístico del entrenador catalán. Por eso está intentando recuperar a los dos para su centro del campo.